María Montessori crea un método de enseñanza a niños considerados entonces mentalmente anormales; su método de educación moral está basado en observaciones científicas relacionadas con la capacidad de los niños para absorber conocimientos de su entorno, así como el interés que éstos tenían por materiales que pudieran manipular. Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada parte del método desarrollado, fue basado en lo que ella observó sobre lo que los niños hacían "naturalmente", por sí mismos, sin ayuda de los adultos. Basó sus ideas en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender, partía; de no moldear a los niños como reproducciones de los padres y profesores imperfectos, sino que fueran por lo menos un poco más acertados. Concibió a los niños como la esperanza de la humanidad, dándoles oportunidad de aprender y utilizar la libertad a partir de los años de desarrollo, así el niño llegaría a adulto con la capacidad de hacer frente a los problemas de vivir, incluyendo los que ella concebía como los más grandes de todos, la guerra y la paz.
Su método es en cierta forma una crítica a la antigua educación, frente a lo cual cree que la sociedad y la cultura han diseñado un sistema de educación del niño pensado desde el mundo adulto, desconociendo en gran medida las necesidades de aquel y su satisfacción para que su vida pueda desenvolverse sanamente. Ella consideraba que esta forma de concebir y de educar al niño lo esclaviza, no lo hace verdaderamente libre pues no tiene en cuenta su aspecto creativo, por eso considera que el niño es mucho más allá que un cuerpo que debe ser educado desde lo fisiológico, desde el cuidado de sí en cuanto a higiene y vestido; el niño en su naturaleza infantil posee un enorme potencial creador que debe descubrir en contacto con el ambiente y la vida social. Existe en él una necesidad de satisfacer curiosidades, descubrir su mundo interior y el mundo de los objetos para luego pasar a asimilar otros aprendizajes, por lo que enfatiza en la importancia del ambiente como referente que educa, corrige y prepara al niño para la verdadera inserción en la vida social.
Así pues, cuando María Montessori creó la primera casa de los "niños" en Roma, su trabajo no era sólo desarrollar una nueva manera de enseñanza, sino descubrir la vida y ayudar a alcanzar al niño su potencial como ser humano. Procurar desarrollar este potencial a través de los sentidos, en un ambiente adecuado y utilizando la observación científica de un profesor entrenado. María Montessori enseñó una nueva actitud y una nueva manera de mirar la niñez, fue así como su método pedagógico se comenzó aplicar en la educación de niños “normales”, ya no sólo a la “pedagogía del niño diferente”, y en el año de 1907 comienza la verdadera experiencia pedagógica en el campo de educación de niños normales. Su método tuvo trascendencia internacional, alcanzando su mayor culmen en países como España, Inglaterra, Holanda y los EE. UU, así las casas de los niños constituyen el primer paso hacia la escuela socializada, ya que se crean escuelas, en Roma, en íntima relación con la vida en el hogar, es decir con la vida práctica, con la vida cotidiana de los alumnos.
El método de educación de María Montessori trasciende el simple uso de materiales especializados, es la capacidad del educador de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades. Basado en postulados de la psicología y la fisiología, su método consiste en hacer un experimento pedagógico con un objeto del material de enseñanza y esperar la reacción del niño que debe ser espontánea, en este sentido, es un método experimental. La educación, según ella “tiene por objeto desarrollar las energías, estas fuerzas se hallan en el mismo niño y se desarrollarían aun sin auxilio ajeno, lo que hace el método es ayudar a dirigir ese desarrollo espontáneo.
Así las cosas, las tres ideas generales del método de Montessori son:
1. La Libertad: Plantea como reforma esencial a la tradición pedagógica que para que nazca la pedagogía científica es preciso que la escuela permita las libres manifestaciones naturales del niño. Esta libertad va en contravía de las coacciones exteriores –mobiliario escolar fijo- y de las interiores –premios y castigos.
2. La Actividad: La libertad debe ser sinónimo de actividad; para ayudar al completo desarrollo de la vida es necesario renunciar a obligar a los niños a que realicen actos por imposición ajena a no ser que sean inútiles o nocivos. El maestro debe ser pasivo, el alumno activo. El trabajo del maestro debe ser impedir que el niño confunda el bien con la inmovilidad o quietud y el mal con la actividad, ya que el trabajo debe estar orientado a disciplinar para el bien, para la actividad, para el trabajo, no para la inmovilidad, la pasividad, la obediencia.
3. La Independencia: Esta es la tercera idea general del método, no se puede ser libre sin ser independiente, no hace referencia a egoísmo sino sólo al desarrollo de la personalidad, el niño debe propender por tratar de bastarse a sí mismo, recurriendo cada vez menos al auxilio de los demás.
Ahora bien, para el desarrollo de estas tres ideas Montessori considera de significativa importancia lo siguiente:
El material didáctico, Está destinado a cultivar y perfeccionar la actividad de los sentidos: táctil, bárico, térmico, estereognóstico, gusto, olfato y vista. El material es autocorrector, sentido en el cual la maestra debe ser sustituida por el material didáctico que corrige por sí mismo los errores y permite que el niño se eduque a sí mismo, pero hace la advertencia de no caer en un “materialismo pedagógico”. Estos materiales didácticos pueden ser utilizados individualmente o en grupos para participar en la narración de cuentos, conversaciones, discusiones, esfuerzos de trabajo cooperativo, canto, juegos al aire libre y actividades lúdicas libres. De esta forma asegura la comunicación, el intercambio de ideas, el aprendizaje de la cultura, la ética y la moral.
En términos generales, todos los materiales didácticos poseen un grado más o menos elaborado de los cuatro valores: funcional, experimental, de estructuración y de relación.
Un ejemplo de la selección de los materiales didácticos en este método se plasma en la dirección en que dichos materiales están agrupados por cada sentido, veamos:
El gusto y el olfato. Las plantas y los perfumes proporcionan la gama de los olores. Aquí el material está constituido naturalmente por productos culinarios, con el complemento de una serie de botes con sustancias olorosas, otra serie idéntica ha de ser clasificada por comparación, de manera que se pueda asegurar el reconocimiento exacto de los olores desde una experiencia agradable.
El tacto. El sentido táctil, en todas sus formas (tablillas y rugosidades), así como el sentido térmico (botellas con agua a diferentes temperaturas), la percepción de las formas, etc.
La vista. Percepción diferencial de las dimensiones, colores, volúmenes y formas.
El oído. Discernimiento de los sonidos con cajas metálicas, campanillas, silbatos y xilófonos
El ambiente También en gran medida es autocorrector, por ello, su propuesta de escuela es un gran reflejo de la vida doméstica, con todas las actividades de ésta. El diseño de estos ambientes se basa en los principios de simplicidad, belleza y orden. Son espacios luminosos y cálidos, que incluyen lenguaje, plantas, arte, música y libros.
Se trata de un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para el niño, diseñado para fomentar su auto-aprendizaje y crecimiento. En él se desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales y responden a las necesidades de orden y seguridad. Las características de este Ambiente Preparado le permiten al niño desarrollarse sin la asistencia y supervisión constante de un adulto.
En este orden de ideas, Montessori propone adaptar el ambiente de los niños a su personalidad, el maestro debe preparar un ambiente donde la vigilancia del adulto y sus enseñanzas se reduzcan al mínimo posible, puesto que su pensar respecto a ello era que <
El método no se reduce a la educación de la sensibilidad y de la conducta infantiles sino de educación intelectual. Se basa en:
• Ejercicios de denominación
• Ejercicios de aprendizajes de colores y formas
• De observación del ambiente
• El modelado, el dibujo, el cálculo, etc., culminando en el aprendizaje de la lectura y la escritura por el análisis de los movimientos empleados en éste. Está en estrecha relación con el desarrollo de las funciones psicológicas superiores.
Es importante señalar dos aspectos importantes que advierte Montessori deben evitarse para la aplicación del método:
1. El de su posible mecanización, reduciéndolo a una copia servil y sin alma de los procedimientos y a una aplicación rutinaria del material didáctico
2. Prolongarlo más allá de la primera infancia; en este sentido, nos dice, la aplicación del método no puede realizarse con éxito más allá de la primera infancia y los dos primeros años de la escuela primaria.
El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios, novedades. Los principios fundamentales de la Pedagogía Montessori están basados en: la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina. Otros aspectos abordados en ésta metodología son: el orden, la concentración, el respeto por los otros y por él mismo.
El rol pues, del adulto en la propuesta pedagógica de Montessori es no sólo guiar al niño y darle a conocer el ambiente en forma respetuosa y cariñosa, sino que desde nuestro ser y hacer, en lugar de ubicarnos como jueces del mundo infantil, deberíamos reconocer nuestros defectos y considerar como dice ella, “una recíproca posición”; está llamado a ser un observador consciente y estar en continuo aprendizaje y desarrollo personal. Se debe educar el alma y educar el cuerpo del niño sin desconocer su propia naturaleza. Es un llamado al deber ser del maestro, sobre todo desde el aspecto moral.
El silencio y la movilidad:
Son elementos indispensables en esta metodología. Los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.
El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje, por ello, no es castigado, resaltado o señalado, sino, es valorado e integrado como una etapa del proceso. Se suele estimular a que el niño haga siempre una autoevaluación.
La pedagogía de la Doctora María Montessori puede ser fácilmente comprendida desde la visión que tiene del niño como un ser competente, con capacidad para tomar decisiones importantes por sí mismo, por lo cual la experiencia, el activismo y el ejercicio de su mente inquieta y ávida de conocimientos son pilares fundamentales para el desarrollo de la metodología; así, que la observación de éste en su entorno sería la base para iniciar el desarrollo curricular, los materiales, muebles de tamaño de los niños y creación de entorno del tamaño de éste, constituyen aspectos importantes para su educación y elementos de significativa utilidad y trascendencia. La importancia de la "mente absorbente", la motivación sin límite de los niños pequeños para adquirir dominio sobre su entorno y perfeccionar sus experiencias y comprensión potencializan los aprendizajes.
La mente absorbente de los niños
Montessori consideraba que la mente de los niños posee una capacidad maravillosa y única: la capacidad de adquirir conocimientos absorbiendo con su vida síquica. Lo aprenden todo inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia, avanzando por un sendero en que todo es alegría. Se les compara con una esponja, con la diferencia que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada, la mente del niño es infinita. El saber entra en su cabeza por el simple hecho de vivir.
Se comprende así que el primer período del desarrollo humano es el más importante. Es la etapa de la vida en la cual hay más necesidad de una ayuda, una ayuda que se hace no porque se le considere un ser insignificante y débil, sino porque está dotado de grandes energías creativas, de naturaleza tan frágil que exigen, para no ser menguadas y heridas, una defensa amorosa e inteligente.